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¿Cómo entrevistar a tu papá?

Y por qué deberías hacerlo en este momento.

Tiempo de lectura: 8 min

El autor de este artículo, Kyle Thiermann, es embajador de surf de Patagonia. “Cómo entrevistar a tu papá” fue publicada en su blog kyle.surf hogar de contenido de una gran variedad: ahí se aloja su podcast semanal The Kyle Thiermann Sho; hay historias que cubren desde localismo en la escena del surf y conservación de olas, hasta salud mental e historias más psicodélicas; así como sus experiencias audiovisuales. El señor Thiermann es periodista, ambientalista y un muy buen surfista.

Durante los últimos cuatro años he sido conductor de un podcast en el que me río junto a otros surfistas, comediantes y activistas ambientales. Hace poco, tuve a mi papá en el podcast. Poco después, empecé a recibir mensajes de los oyentes que habían decidido entrevistar a sus propios padres. Aquí hay uno:

“Recién escuché tu podcast junto a tu papá y me motivé para entrevistar a mi mamá y mi papá de forma individual. ¡Guau! Después de hacerlo sentí como si me hubiera quitado un peso de encima. Me contaron viejas historias que había oído mil veces y también algunas joyas sobre ellos de las que no tenía idea. Fue increíble. Estas grabaciones se han convertido en mi posesión más preciada. Si algo le pasa a mi padre en estos tiempos inciertos, sé que me habría arrepentido de no haber hecho esas entrevistas”.

En este post les voy a entregar algunas técnicas de entrevista para quienes quieran jugar a ser periodistas e interrogar a sus viejos, especialmente durante esta pandemia del COVID-19 en que mucha gente tiene tiempo extra en sus manos y se están conectando con la familia de forma digital. No se equivoquen, esta entrevista va a demandar valor. Te va a obligar a enfrentar la pálida cara de la muerte y enfrentar el hecho de que tu papá no va a estar ahí por siempre. Y a diferencia de las entrevistas editadas en video, que presentan solo extractos sonoros de las personas, el audio de formato largo revela sus contradicciones, tics verbales y oraciones largas. Todas esas cosas que nos hacen quien somos.

A menudo, en una entrevista, va a aflorar un tema y debes permitirte abrazarlo. Como mi papá me contó historias de varios periodos de su vida, se hizo claro que muchas de sus decisiones estaban ligadas por su convicción de que al abordar diferentes situaciones con generosidad, el beneficio se retribuiría de formas bien únicas e inspiradoras. Cuando haces las cosas bien, una entrevista puede ser un regalo para tus sujetos, les permitirá ver la historia de sus vidas de una forma más clara. Recuerda que cada papá (y cada mamá) tiene una gran historia. Solo tienes que hacerles las preguntas correctas a los tuyos para desenterrarlas.

El arte de la pregunta

Primero, escribe cada pregunta que se te podría ocurrir preguntarle. ¿Cuál es su color, deporte, herramienta o restaurant de comida mexicana favorito? Pídele que describa el momento en que llegó a la universidad, metió un gol o perdió su virginidad. Llena unas tres páginas de un cuaderno con preguntas, no te preocupes por las malas, solo mantén el lápiz en movimiento. Cuando termines, destaca las preguntas que más despierten tu curiosidad. Incluí algunas preguntas como ejemplo al final de este post para ayudarte a despertar la imaginación. 

Mi relación con una buena pregunta es casi sexual. Sé que eso suena raro, pero yo soy raro, y como una ola perfecta para un surfista o un cuchillo afilado para un chef, para mí una buena pregunta es excitante. Mis favoritas son las cortas, limpias y potentes. Se ven tan inocentes sobre el papel, como si bailaran en la brisa primaveral. ¿Qué puede lograr una línea de tres palabras? No mucho, a no ser que te mire a los ojos y te pregunte, ¿Quién pretendes ser?

Respondida con franqueza, esa pregunta te lleva a un mundo que poca gente sabe que existe. Jim Carrey dijo una vez, “Todos libran una batalla de la que no tienes idea”. Lo que significa que una buena pregunta es la empatía misma en acción. Hace que tu entrevistado se sienta reconocido y te muestra si confía lo suficiente en ti como para compartir su batalla interior. 

Hacer una pregunta como la de más arriba al comienzo de una entrevista es como pedir un caldo de almejas, ¡porque tu papá se va a cerrar como una almeja! (broma de papá). Ándate con calma con estas preguntas atómicas, o tal vez  no hagas ninguna. Tu entrevista no necesita ser una sesión de terapia. De hecho, algunos de los mejores podcasts que he grabado han sido con invitados que han contado algunas buenas historias con cero introspección y luego han seguido su camino. Las historias hacen excelentes audios y es esencial que el comienzo de la entrevista tranquilice a tu papá.

A mi me gusta comenzar las entrevistas pidiéndole a mis invitados que me cuenten una historia sobre un momento específico que haya sido positivo en sus vidas. Cuando recuerdan la historia, les aparece una sonrisa en la cara y me permite profundizar en la conversación. El propósito de la primera pregunta es poner a tu papá a hablar, por lo que pregúntale sobre un tema que lo haga sentir cómodo. Si a tu papá le encanta pescar, pídele que te cuente la historia del salmón más grande que haya capturado. 

Mi papá trabaja en cine, y cuando era chico juntaba dinero haciendo espectáculos de magia. Hasta el día de hoy camina por la calle con objetos para hacer trucos en los bolsillos. Una vez, grabó una entrevista con Muhammad Ali. Antes de comenzar, sacó de su bolsillo un espejo mágico y le dijo a Ali que se mirará para asegurarse de que se veía bien. Cuando Ali lo puso frente a su cara, el espejo empezó a reírse de él. La habitación se congeló. Ali, que ya tenía Parkinson, sostuvo el espejo con su mano temblorosa. Y luego se empezó a reír. Mi papá terminó regalándole el espejo y Ali pasó todo el día poniéndoselo a la gente en la cara y riendo. Cuando entrevisté a mi papá, partí pidiéndole que me contara la historia de Muhammad Ali y el espejo. 

El seguimiento es tan importante como la pregunta inicial. Muchas veces será tan simple como preguntar, “¿Cómo se sintió eso?” o “¿Qué rescatas de eso?”. Una de mis favoritas es, “En ese momento, ¿cuál era la conversación dentro de tu cabeza?” (se la robé a Alex Bloomberg). Una pregunta como esta va a hacer que tu papá hable de su proceso para tomar decisiones. Ten en mente que la vida de tu papá, como la de cualquiera, es una serie de decisiones, por lo que si logras que exponga cómo navegó entre las dificultades que le aparecieron en el camino, eso revelará verdades más profundas. Además, y esto no es menor, vas a poder escuchar su voz nuevamente cuando ya no esté y tu todavía tengas dificultades que enfrentar.

Puede que quieras preguntarle a tu papá sobre su relación con tu mamá (si están divorciados tal vez no). Nunca quieres que tu entrevista se sienta como un interrogatorio, si las cosas se ponen incómodas o sientes que la energía baja, tendrás un abanico de temas pre escritos a los que podrás recurrir en cualquier momento.

Hacer una serie de preguntas puede ser agotador. Yo mantengo un par de historias bajo la manga para darle a mi invitado algo de tiempo para respirar. Cuando estés entrevistando a tu papá, además de tener preguntas listas, piensa en un par de historias sobre sus aventuras juntos, o una lección que te haya enseñado. No siempre necesitas hacer preguntas para obtener una gran respuesta, a veces puede contar tu propia historia y tu papá va a enganchar con ella. 

No interrumpas

Una entrevista puede sonar bastante como una conversación, pero hay sutiles diferencias. En el podcast Joe Rogan Experience, Rogan a menudo habla tanto como sus invitados, pero milagrosamente no suena como si estuviera hablando encima de ellos. Esto es porque Rogan espera que su invitado termine de hablar antes de hacer su siguiente contribución. Pero muchos de nosotros somos pésimos escuchando. Nos interrumpimos todo el tiempo. Y a menudo cuando otra persona está hablando nosotros estamos a kilómetros de distancia, divagando en silencio sobre la próxima súper afirmación que vamos a hacer, esperando impresionarnos a nosotros mismos. No hagas eso. Cuando tu papá esté hablando, cállate y pon atención. Luego, cuando le hagas otra pregunta, básate en lo que acabas de escuchar para así avanzar en la conversación, en lugar de demostrarle cuán inteligente, entretenido o profundo eres.

¿Has tratado de dar una charla en una habitación vacía? Es casi imposible. Cuando hablamos, queremos saber que alguien nos está escuchando. En la conversación diaria, le demostramos a las personas que estamos escuchando, diciendo cosas como, “Ah, sí, súper bien”. No hagas eso. Si tu papá está contando una historia sobre cuando estaba en la guerra recibiendo fuego enemigo y de pronto miró al cielo y entre el humo avistó una nube con forma de bailarina, y ese fue el momento en que se dio cuenta de que quería dedicarse a la danza, no eches a perder la historia diciendo cosas como, “Ah, buena”. Durante una entrevista por video, mira a tu papá a la cara en la pantalla del computador, sonríe, asiente y mantén tu boca cerrada.

Prepara tu locación

Puedes realizar la mejor entrevista del mundo mundial, pero si hay una podadora de pasto sonando en el fondo, no vale nada. Pídele a tu papá que se busque un lugar tranquilo con buen internet. Está bien si usa el micrófono del computador, pero es mejor si tienes un micrófono externo o los audífonos del iPhone. Si eres nuevo en esto de las llamadas con video, graba una llamada de prueba con un amigo para que puedas enfocarte en la entrevista cuando llegue el momento de la verdad. Asegúrate de estar en una habitación que permita que tengas luz en la cara, para que no parezcas un extra de una película de zombis. Tu computador debe estar a la altura de tus ojos. Si está más abajo, ponlo sobre algunos libros.

Durante tu llamada, ten tus preguntas escritas cerca de tuyo. Ten las preguntas en una sola página, para que no estés yendo para adelante y para atrás todo el tiempo. Ah, y cuando llegue el momento de comenzar la entrevista, recuerda apretar el gran botón rojo.

Haz la llamada

Para cuando el mundo vuelva a abrirse por completo, nos vamos a estar ahogando en un océano de trámites y probablemente habrás olvidado que leíste esta historia. Entonces, si de verdad quieres entrevistar a tu papá (o tu mamá), hazlo ahora. Es una hora que vas a recordar por el resto de tu vida.

Abajo hay unas cuantas preguntas de ejemplo que puedes usar para comenzar. El resto es solo seguir tu curiosidad. Le robé algunas de estas preguntas al emprendedor y podcaster, Tim Ferris, y el resto a mi papá.

+ Cuéntame una historia de cuando conociste a mamá.

+ Si pudieras darte un consejo ti mismo cuando tenías 30 años, ¿qué te dirías?

+ ¿Qué es lo más estúpido que hiciste por dinero?

+ ¿Qué habilidad estás trabajando para mejorar en este momento?

+ ¿Cuál es la mejor lección que tu papá te enseñó?

+ ¿Qué es lo que te motiva para levantarte por las mañanas?

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